La masacre del 2 de agosto de 1810.

En este estado de cosas, se recibió la noticia del arribo del Comisionado Regio, Coronel Carlos Montúfar, hijo de Juan Pío Montúfar ex presidente de la Junta Soberana. Ante su llegada y desconfiando de la actitud que tomaría el comisionado, se envió el proceso a Bogotá para que allá decidiera el Virrey la suerte de los prisioneros; además, se reforzaron las medidas de seguridad en la prisión del cuartel.

Simultáneamente, los bandos enfrentados habían planeado, unos liberar a los presos y otros, ajusticiarlos. Según varios historiadores, las tropas realistas infiltraron agentes en los sectores criollos para animarlos a un asalto al cuartel. Esto les daría la oportunidad de ejecutar a los prisioneros bajo una supuesta acción de autodefensa. Sobre todo los comandantes llegados con las tropas que se enviaron desde Lima, Arechaga y Arredondo, eran quienes más instigaban para una represalia mayor.

El 2 de agosto, un reducido grupo de patriotas asaltó el cuartel con ánimo de liberar a los presos, pero ante la alarma, soldados realistas masacraron bárbaramente a 32 de los detenidos que se encontraban en las dependencias altas y bajas del edificio, entre ellos los principales jefes de la Revolución de Quito, Salinas, Quiroga, Larrea, Ascázubi, Morales, Riofrío, Villalobos, entre otros. (En el Centro Cultural se exhibe una escena, tomada de una representación del pintor César Villacrés, en la que se desarrolla el instante en que los próceres son asesinados. Las esculturas fueron elaboradas por el escultor francés Alexander Barbieri, en cera, en 1970.)

Se produjeron tumultos callejeros que produjeron entre los dos bandos decenas de víctimas. Los motines terminaron únicamente tras la acción pacificadora del Obispo Cuero y Caicedo.

INSTAURACION DEL "ESTADO DE QUITO".

Carlos Montúfar no alcanzó a llegar a Quito para evitar estos sucesos, pero una vez en la ciudad instauró una nueva Junta de Gobierno bajo la presidencia del Conde Ruiz de Castilla y la vicepresidencia de su padre el marqués de Selva Alegre. Pronto renunciaron los dos y la presidencia fue ejercida por monseñor José Cuero y Caicedo quien firmaría los documentos revolucionarios de esta forma: "José, Obispo por la gracia de Dios, y por la voluntad de los pueblos, Presidente del Estado de Quito".

Se organizó la resistencia bajo el mando del coronel Montúfar quien alcanzó algunas victorias en el sur y se aproximó a Cuenca. El virrey Abascal envió desde Lima al general Toribio Montes con un ejército regular. Quito se aprestó a la defensa acaudillado por el propio obispo-presidente. Poco antes se había reunido el Congreso Constituyente, que el 31 de diciembre de 1811 proclamó solemnemente la independencia de España y el 15 de febrero aprobó una Constitución Política del Estado de Quito.

No debe extrañar esta intervención patriótica del coronel Carlos Montúfar. Quiteño, graduado de maestro de filosofía hacia 1800 en la universidad de Santo Tomás de Aquino, desde sus años juveniles compartió con personajes destacados ideas y acciones que conformarían su personalidad: fue amigo de José Mejía; con Humboldt y Bonpland recorrió la Sierra y el Oriente. En España conoció a Simón Bolívar de quien fue su compañero y amigo en París. En España empezó su carrera militar e integró en Cádiz, junto con otros americanos como San Martín y O`Higgins, la famosa "Sociedad Lautaro", organizada secretamente con el objeto de luchar por la independencia de América.

Debido a divisiones internas entre los patriotas, a divergencias entre embrionarios grupos políticos, a venganzas, excesos y abusos ( Ruiz de Castilla fue acuchillado, algunos criollos monárquicos fueron enjuiciados sin derecho a defensa y fusilados), el movimiento no tuvo la suficiente solidez, y así, Montes conquistó Quito a sangre y fuego el 8 de noviembre de 1812.

El combate final se dio en San Antonio de Ibarra. Cuero y Caicedo fue despojado del obispado que fue declarado en sede vacante, se le confiscaron sus bienes y su biblioteca; fue confinado. Murió en Lima viejo y pobre pocos años después.

El marqués de Selva Alegre fue confinado a Loja, cargado de grillos y enviado a España; condenado a exilio perpetuo desembarcó en Cádiz y murió breve tiempo después. Otros jefes patriotas fueron desterrados a Panamá, La Habana, Puerto Rico, Ceuta y otras prisiones del imperio español. El cura Juan Pablo Espejo, hermano del precursor, fue desterrado al Cuzco. Así terminó, en medio de la más sangrienta represión, la revolución de Quito. La Junta Soberana duró apenas 80 días, la segunda Junta de Gobierno, algo más de dos años. Pero estos hechos abrieron el cauce a toda la lucha por la independencia en la América española.

Carlos Montúfar siguió combatiendo y en 1814, junto con Bolívar entró en Bogotá. Bolívar calificó al quiteño de "Oficial de primer carácter en la milicia". Montúfar fue apresado en el combate de Cuchilla de Tambo (Pasto), llevado a Buga y condenado a muerte. Fue fusilado el 31 de julio de 1816.

La Revolución de Quito marcó un hito profundo en la historia de América española pues a partir de ella se inició el proceso de liberación de todo el territorio americano. Desencadenó una serie de alzamientos como los de Guayaquil y Cuenca en octubre y noviembre de 1820, y las campañas de Bolívar y Sucre que sellaron la independencia de América.

Después de la batalla de Pichincha, el territorio de la Real Audiencia de Quito se independizó de España y pasó a formar parte de la Gran Colombia como "Departamento del Sur". En el claustro universitario, el 27 de junio de 1822, se reconoció el cambio de gobierno y se acordó borrar las armas españolas que estaban en la fachada del edificio y sustituirlas por las de la república.

Cabe anotar que el 18 de marzo de 1826, Simón Bolívar a través del decreto de Cundinamarca creó las universidades centrales de los Departamentos de la Gran Colombia. Esta fecha es considerada como la fecha de creación de la Universidad Central de Quito.

Bolívar conformaría la Gran Colombia guiado por un espíritu unificador, ente que lamentablemente se disolvió por intrigas internas. Como resultado directo de la separación del Departamento del Sur nacería la República del Ecuador en 1830. Precisamente, el 13 de mayo en el Paraninfo de la Universidad Central, la Asamblea de Notables de Quito firmó el acta de Separación de la Gran Colombia y la constitución de un Estado Independiente con el nombre de Ecuador.